Rustin-1994-La-Chemise-Bleu

Cuando vi juntas todas esas pinturas bellas, con muchos colores, me dije “No, esto no es lo que quiero hacer”. Me sentí muy infeliz. Comencé otra vez de cero, con la pintura figurativa.

Jean Rustin

Junio 29, 2008

“SARA: Pareces nervioso. ¿Ha ocurrido algo?
KESER: Nada em particular, sólo que van a liqidar la editorial. El estado no está dispuesto a seguir financiando la bancarrota. La ha financiado por cuarenta años y a partir de hoy dejará de hacerlo.
OBLÁTH: Lógicamente. Es otro estado.
KÜRTI: El estado siempre es el mismo. También hasta ahora sólo ha financiado la literatura para liquidarla. El apoyo estatal a la literatura es la forma estatalmente encubierta de la liquidación estatal de la literatura.
OBLÄTH: (con ironía) Una formulación axiomática.” 

Imre Kertész“Liquidación”.

Junio 15, 2008

“¿Cómo narrar la historia de B al policia? ¿Con qué palabras policiales habría registrado él en el acta la historia de B, esa historia realmente inenarrable? Allí estaba yo, sentado en un despacho asfixiante. Ardían las gélidas bombillas; frente a mí tenía una mirada indiferente y oficial, con gafas, pelo incoloro, ojos incoloros, cuando entré me dio la mano húmeda. ¿En qué lenguaje podía contarle la historia de B? ¿Objetivo? ¿Dramático? ¿Protocolario, por así decirlo?
Fue un instante terrible, pues comprendí que B convivió con esta historia mientras vivió, y ahora creo haber comprendido lo que significaba convivir con ella. Allí, en ese despacho donde, según mi sensación, se concentraba toda la indiferencia del mundo, allí, digo, comprendí que todas las historias habían llegado a su fin, que las historias de todos nosotros eran inenarrables y que él, B, fue el único en sacar las conclusiones necesarias, a su modo, es decir, como solía hacer siempre, esto es, radicalmente.
Por eso tuve que buscar su novela desaparecida. Porque la novela contenía, probablemente, todo cuanto yo debía saber, todo cuanto aún se podía saber.
Sólo por nuestras historias podemos saber que nuestras historias han llegado a su fin; de lo contrario viviríamos como si aún diéramos continuidad a algo (a nuestras historias, por ejemplo), es decir, viviríamos en el error.
B al menos tenía una historia, aunque fuera una historia inenarrable e incomprensible. 
Yo no llego ni a eso. Yo debo contar la historia de B para ver mi vida como una historia (¿y quién no desea conocer su historia que luego, para tranquilizarse -o, a la inversa, para inquietarse-, llamará destino?).”

Imre Kertész, “Liquidación”.

Junio 5, 2008

“No creo que sea locura. Mi fe me ha mantenido en mi carrera, Judit. ¿Qué sería un editor sin la fe, sin una tarea espiritual? ¿Qué sería en un mundo censurado, maligno y analfabeto? Nada ni nadie. Un esclavo obligado a corregir deberes, un corrector abocado a su ceguera. Yo, sin embargo, creo en la escritura. No creo en nada más, sólo en la escritura. El hombre vive como un gusano pero escribe como los dioses.”

Imre Kertész, “Liquidación”.

Junio 1, 2008

“Una noche, mientras me penetraba, le pregunté si alguna vez había matado a alguien. No quería hacerle esa pregunta, no quería oír su respuesta, tanto si era verdad como mentira, y me mordí los labios. Él me dijo que sí y redobló sus embites, y yo lloré al correrme.”

Roberto Bolaño, Los detectives salvajes.

“De joven era comunista, tenía ideales, hasta era anarquista, pero ahora ya no creo en nada, hoy nadie cree en nada. Mi forma de pensar se ha vuelto pesimista y me he convertido en agnóstico. Lo que pinto surge de mi estómago”.

Jean Rustin.