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Febrero 24, 2009

Este músculo que late bajo mi cama es mi hijo. Durante la noche, cambia de color hasta llegar a la fluorescencia, entonces desaparece y sale el sol.

Cada noche me preparo a parir, abro mis piernas y las recojo. El hombre de los guantes introduce su puño en mí como un calígula. Y grito. Tira de sus piernas. Y grito. Y de mi grito sale un castor que se va a construir cabañas y hacer su vida.

Pero mi hijo se queda aquí hasta que amanece. Duerme y palpita mi horrendo y querido hijo, después de su primer llanto.

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