Amada Budapest
Octubre 24, 2008
Voy a partir y ésta me despide con un beso en la boca. Introduje mi lengua hasta el fondo de su garganta. Ella disfrutaba. Pude verlo es tu rostro, Budapest. Ahora lo confirmo. Eres la amante más dulce para acariciar con los pies, para poner mi culo en tus veredas. Dijiste good bye y me diste la espalda. Ahora te lo digo yo. Sin embargo, volveré. Tierra de posibilidades, camino hacia la literatura. Me enamoré de ti, pero esto se acaba. Ruda, fanática, bella y sensual, de padres rusos y alemanes, ucranianos, griegos y gitanos. Pequeño país de pequeñas mujeres, cuando vuelva no dejaré puerta cerrada, cerrojo sin llave, candado sin grasa. Sueño húngaro que te me escurres de las manos por segunda vez, te amo.
En un bar de Budapest
Octubre 20, 2008
Un hombre apestoso pasa a mi alrededor. Balbucea frases en su lengua. Se queja. Tiene una barba blanca larga que amarillea alrededor de su boca. Tengo una hora para disfrutar del paisaje, de los sonidos difíciles del húngaro, suavizados en las bocas dulces de las húngaras de este bar.
Un grupo de niñas ríe y comenta alguna exposición cercana. Alrededor hay museos, galerías de arte, salas de diseño, el conservatorio de música y seguro otras cosas que se me escapan y me importan poco ahora.
Estoy en un bar de Budapest con una gran cerveza cerca de mí, el libro de Norman Mailer que se torna inacabable y mi mudez, porque no sé inglés y menos húngaro. Todas son bellas y guapas. Trato de ser objetivo, en este bar donde sólo hay 5 hombres y 30 mujeres. Mañana me voy de Budapest y mi sueño húngaro se resumió en esto: estar rodeado de bellas mujeres de este país castigado por la historia. Estuve cerca de tocar el sueño, de hacerme con el sueño y succionarle los pies. Desperté en la mejor parte, como siempre, antes de todo. Excelente cerveza y bellas mujeres: el destino de la literatura.
Vendré con Dante y Charles y tomaremos Budapest, pese a quien le pese. Dos diablos que son mis otras caras.
¿Me mira a mí o no lo hace? Una húngara de vestido oscuro gira su cara y no la mueve, pero no se clava en mis ojos, parece que no lo hace, no puedo asegurar que lo haga, más bien los atraviesa, me atraviesa, me fulmina en millones de partículas de polvo y no se detiene hasta agujerear la pared.
Alcanzar el cielo no es tan difícil en Hungría. La gente parece de buen corazón. Las chicas parecen de buen corazón, además de tener buenos y delicados cuerpos en su mayoría.
Me ahuyentaron el sueño y no pude decir o hacer nada porque no sé inglés y menos húngaro y porque cuando abres los ojos, sea la hora que sea, todo está perdido. La sensación que me dejó fue eso: un abandono.
Mucha gente trabaja con el ordenador en este bar. Muchas niñas. Y mi corazón está como roto. El viejo anciano loco ya se fue por segunda vez. Vine a ser esto: un extraño en medio de tanta vida. Vuelvo a amar la vida de Budapest, la vida que me promete alguna cosa que aún no defino. Es una amenaza, es una promesa o simplemente el sueño inacabado del que tendré que despertar mañana al llegar a Barcelona y del que tendré que olvidarme por siempre. El viento corre y despeina la gente que veo por la ventana. En media hora tendré que irme de aquí.
Me encantó perder la cabeza y despertar en el mejor momento. Para poder decir adiós o escuchar good bye.
Hacia Budapest
Octubre 17, 2008
09.30h
En el avión hacia Zurich. Suena Astrud Gilberto. La azafata de la entrada dijo hello a todos. Me ha tocado la ventana justo detrás de primera clase. No veo diferencia hasta ahora, sólo que les han dado agua y periódico antes que a todos. Ojalá nos den Vanguardia. Suben las maletas. No sé qué me espera ni siquiera si me van a esperar mis amigos. He comprado cositas para ellos. Me siento cómodo. Tengo sueño. Acabo de bostezar. Se ve que no tendré clases de francés. No se si bien o mal. Budapest. Budapest. Ciudad mágica que me enamoró: no me decepciones.
No dieron Vanguardia ni ninguna otra.
12.41h
Zurich. Aeropuerto. 5 horas en Zurich. Vamos a ver cómo pasan. Se ve tranquilo, suave y armonioso. Jazz de fondo. Se respira tranquilidad en este aeropuerto. Estoy en la sala de espera, cómoda, con una ventana de pared a pared y de techo a suelo. El cielo se ve nublado, las nubes son gruesas y, aunque acá mismo no cae gota de agua, se puede adivinar fuerte lluvia por algunos otros lados, tras las suaves montañas llenas de pinos o de árboles muy verde oscuro. La gente se siente cómoda en esta sala de espera y afuera hace viento que parece frío. De vez en cuando, una dulce voz en alemán recuerda algo a los que la entienden. ¡Qué lejos del alemán duro de película aliada!
18.01h
Zurich-Budapest. Nos han dado un avión muy malo. Puta mierda. Es de helvétiva.com. Se ve que el otro se retrasó o no llegó por algún motivo. Veremos qué tal viaje. Espero dormir.
Budapest 1
Octubre 3, 2008
Una ciudad imperial venida a menos. Edificios sorprendentes y derruídos, gastados y en eterna restauración. El viento, el paso de los años, de la historia. Balas en sus muros. Un pueblo que perdió todas sus guerras y conserva sus cicatrices. I’m understand you -dije muchas veces, y era cierto: Perú también lo perdió todo y lo seguirá perdiendo. Es cierto. Hay algo interesante, conmovedor en toda esta decadencia. La arrogancia de antes y la ironía ahora. Un pueblo que vive de sus sueños. Como todos, supongo. Por un lado Europa, por otro su pasado ruso. Un ambigüedad que les cuesta digerir.
Húngara
Octubre 3, 2008
Dulce nombre el tuyo
letras que nombre unido
de un hilo tejido fino
sobre un fundo tupido
lleno de hoja y de cosas.
Dulce nombre el tuyo
letras que nombre unido
de un hilo tejido fino
sobre un fundo tupido
lleno de hoja y de cosas.
Y amo siempre el tuyo,
húngara siempre en uno.
Cuando me pierdo yo sigo
buscando nunca pillo
mejor flor que la que tengo.
Budapest tengo aquí
Budapest tengo aquí
Risa y adiós
Risa y adiós.
Y amo siempre el tuyo,
húngara siempre en uno.
Cuando me pierdo yo sigo
buscando nunca pillo
mejor flor que la que tengo.
Budapest tengo aquí
Budapest tengo aquí
Risa y adiós
Risa y adiós.
Rudapest es un lugar
Rudapest es un lugar
Tengo una voz,
que dice adiós.
Gepe, “Hungría” (en: <<Hungría>>).







